Cuando una docente se jubila: ¡Maestra Gaby!

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La Maestra Gaby se recibió como docente a los 17 años y el viernes pasado cerró su carrera en la Escuela Primaria Rosario Castellanos.

Gabriela Martínez, la «maestra Gaby» como cariñosamente se le dice, puede afirmar que enseñar es también aprender. El viernes pasado vivió su último día como Directora y como maestra, tras jubilarse; conservando intacto en su memoria los recuerdos de lo que fue un proceso colmado de amor y aprendizaje.

Siendo la primera de 9 hijos del matrimonio conformado por Gabriel Martínez y Catalina Acosta, su historia comienza en el mágico pueblo de Pátzcuaro en el estado de Michoacán; su infancia de Gaby da cuenta del esfuerzo que ya desde pequeña tuvo que realizar.

“Uno recuerda con aprecio a sus maestros brillantes, pero con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos”.

En lo laboral fue marcada por la constante lucha, el tocar puertas, cubrir interinatos, cambiar constantemente de escuelas, estar en cientos de trámites burocráticos, como es bien sabido el tener una plaza era un privilegio para pocos y al no ser familiar o contar con influencias, la llevo a tomar el camino largo pero recto, donde su trabajo de excelencia, su gran responsabilidad y determinación la llevaron después de tiempo y un gran esfuerzo a obtener su base.

«Dejar una enseñanza o una huella en los chicos fue siempre su principal objetivo, y la satisfacción que siente cuando lo logra es incomparable». 

Siempre le caracterizó el espíritu rebelde. Es alguien que conoce aquello que necesita ser defendido, y sabe cuándo y cómo defenderlo;a veces sin pensar en las consecuencias, con suma libertad y con la necesidad de expresarlo así tal cual.


Un cielo gris aparece. Amenaza la lluvia, tal vez sabiendo que era el escenario para esta despedida, triste pero emotiva. Pero de mucha alegría por un maestro, un docente que es merecedor de por fin un descanso. Por qué en esta profesión nunca se descansa.

Los alumnos hacen una valla y en medio de aplausos la maestra avanza, conmovida por tal recibimiento. El templete la espera con un arreglo de flores hermoso. Todos estamos presentes y sentimos que estamos con ella, en esa tristeza que la maestra deja ver. Llueve… esta lluvia que no nos deja. Vienen las palabras, las felicitaciones, los abrazos. Por allá un alumno de su grupo rompe en llanto, sabe que no volverá a tener a su maestra.

Conmovedor.

Llegan los cantos, las palabras de aliento, los reconocimientos… Sabemos que a pesar que los días en la escuela llegaron a su fin, la profesión de la maestra será siempre una parte importante de su ser. Llega el momento, ahora si, de dedicarlo a la familia.


*Tomamos algunos fragmentos de la carta «Reseña de Vida» que a bien dedicaron sus extraordinarios hijos de la Maestra Gaby, ellos son: Gabriel, Enrique, Marco Antonio, Maricruz.


De manera personal quiero agradecer la oportunidad que nos brindó Maestra Gaby, usted nos ayudo y formó en lo que somos ahora. Agradezco sus enseñanzas, su liderazgo, la guía para llevarnos por este noble camino. No hay palabras, no caben palabras que sean suficientes, que hagan saber lo agradecidos que estamos con usted ¡Hasta siempre!

1 Comentario

  1. Profesora Gaby, Un gran ser humano, una gran mujer la cual siempre defenderá sus ideales, y se que siempre está ahí cuando se le necesita, una maestra de corazón, de las cuales ojalá existiera por lo menos una en cada escuela la educación sería diferente.
    Un abrazo muy grande y muchas felicidades por todo ese cariño que te has ganado .

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