Butaca Escolar #52: Una reflexión por el día del maestro

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Muchas veces hechos escuchado la frase “Al maestro con cariño” pero las palabras se las lleva el viento, los sentimientos de agradecimiento a quienes somos mentores llegaron tarde o simplemente no reconocemos la labor de quienes han sido parte de nuestra formación humana. Hay maestros de quienes estaremos siempre agradecidos por sus palabras en los momentos más difíciles que sufrimos o tuvimos en nuestra formación académica. También recordaremos a los docentes que de alguna manera formaron hábitos de lectura, que nos enseñaron a ser, que nos formaron con valores y que nos enseñaron a aprender en un mundo de constante cambio.

La vida produce en nosotros muchos cambios, el docente deja huella no en el aula ni en los pasillos porque la huella que dejan es su ejemplo a seguir, las peculiaridades de ellos, de los profesores es que son un alma a la cual se trata de imitar.

Un docente o profesor tienen en sus manos la formación humanista, la pueden llevar a cabo fielmente con vocación pero también la pueden destrozar si dicha vocación no es parte del compromiso social. La vida del docente es un espejo en donde los alumnos se ven reflejados.

En la escuela se quedan recuerdos que nunca se olvidan: el día que un maestro te regalo un libro, la satisfacción por un diez de calificación en una materia que te esforzaste en su aplicación… Escuchar de los excompañeros de clase que un maestro te mandó saludos o bien la dicha de escuchar entres padres de familia que un docente es reconocido por su labor frente a grupo.

Como docente, escucho a veces comentarios de mis alumnos. Los halagos que se pueden escuchar son lo de menos, sin embargo saber que queda un recuerdo en ellos, que tienen una frase, un momento de reflexión, una palabra que fue reconfortante y que la recuerdan con mucho afecto, deja un sabor de boca único, pudiendo decir valió la pena.

Los maestros no sólo transmiten conocimientos, también enseñan valores, actitudes, capacidades y habilidades. En fin, la docencia deja muchas experiencias, rescato las mejores, las que nos hicieron ser precisamente mejores ciudadanos mejores personas.

Yo quisiese nombrar a los que han forjado las almas, a los que han emprendido con sus palabras el encanto del gusto por la lectura, pero también a quien te enseñó a leer, a quien te enseñó las vocales, a quien te enseñó a sumar y restar, a quien te enseñó a escribir, a quien te enseñó a pensar críticamente, a quien te enseñó como activar tu cuerpo o como usar una computadora, a quien te enseñó a ser y a creértela en este mundo tan complicado.

Por eso, al maestro con cariño será siempre una frase que escuchemos cada día del maestro. ¡Felicidades!

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