Butaca Escolar 35: Así Festejamos Día de Muertos y Desfile “Los Muertos Vivientes”

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El paso de la vida a la muerte es un momento emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas.

En México, cada pueblo, cada región, tiene sus propias tradiciones, sus propios usos y costumbres. Pero si hay una tradición que encontramos en cada uno de ellos, es sin lugar a dudas, la celebración del Día de Muertos. Es en ésta, en la que nuestra escuela la toma con regocijo y festejarla a nuestra manera sin perder nuestras tradiciones.

Como escuela primeramente realizamos la tradicional ofrenda. Cada elemento puesto en el altar tiene su propio significado e importancia. El copal y el incienso representan la purificación del alma, y es su aroma el que es capaz de guiar a los difuntos hacia su ofrenda. El arco, hecho con carrizo y decorado con flores, se ubica por encima del primer nivel del altar y simboliza la puerta que conecta al mundo de los muertos; es considerado el octavo nivel que se debe seguir para llegar al Mictlán.

El papel picado y sus colores representan la pureza y el duelo, actualmente se adornan con calaveras y otros elementos de la cultura popular; en la época prehispánica, se utilizaba el papel amate y en él se dibujaban diferentes deidades.

A través de las velas, veladoras y cirios está presente el fuego, que se ofrenda a las ánimas para alumbrar su camino de vuelta a su morada. Es costumbre, que se coloquen cuatro veladoras, representando una cruz y los puntos cardinales, pero también en algunas comunidades, cada vela representa un difunto, por lo que el número de velas dependerá de las almas que reciba la familia.

En nuestras ofrendas nunca puede faltar el agua, la fuente de vida, pues es necesaria para calmar la sed del visitante después de su largo recorrido. Tampoco podemos olvidarnos de la sal, elemento de purificación que sirve para que el alma no se corrompa en su viaje de ida y vuelta.

El pan de muerto, tiene un doble significado. Por un lado, representa la cruz de Cristo; por otro, las tiras sobre la corteza representan los huesos y el ajonjolí, las lágrimas de las ánimas que no han encontrado el descanso.

La flor de cempoalxóchitl, es la flor que decora las ofrendas y los cementerios; al igual que el copal, se cree que su aroma atrae y guía a las almas de los muertos. Las calaveritas de azúcar, chocolate y amaranto, así como otros alfeñiques, hacen alusión a la muerte y de cierta forma, se burlan de ella, siendo costumbre escribirles en la frente el nombre del difunto.

Empezando con nuestra celebración, tuvimos la visita de nuestra querida Profra. “Maru” quien ataviada con un disfraz de Catrina, dio una explicación de lo representativo de nuestra ofrenda.

Pero también tuvimos una celebración con disfraces. Mucho se ha dicho que son costumbres prestados de nuestro vecino país del norte. Pero sin quitar nuestras tradiciones, no dudamos en que ¡esto es muy divertido!.

Por el turno de la tarde, tuvimos un desfile y concurso de disfraces ¡sumamente divertido! Acá tenemos evidencias en vídeo del desfile y al final del mismo se muestran los ganadores:

 

 

Por el turno matutino también tuvimos un desfile (no hubo concurso), donde nuestros alumnos demostraron de que estaban hechos:

Estamos a espera de recibir más evidencias y subirlas 🙂

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