Reforma Educativa: ¿Laboral o Educativa?

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En estos últimos meses hemos visto cómo la educación fue sumida en el marco de la política. En su momento casi se convirtió en un “estorbo” para el proceso electoral que se llevó acabo en julio de este año. Provocó que desde las más altas esferas se lanzara, con un enorme desdén hacia el sector educativo, el anuncio de que se suspendería la evaluación –un proceso que ya estaba fijado en la Constitución. Por si fuera poco, pasadas las eleccionesse confirmó que siempre sí se iba a seguir con la evaluación a través de una serie de explicaciones enredadas e inverosímiles.

Pero ¿Por qué no se está de acuerdo?

  • Falta de perspectiva educativa; es decir, se trata de una propuesta educativa sin contenidos sustantivos, es más una reforma laboral que busca correr a los maestros, definir contratos temporales, no generar antigüedad, ni promociones, además de privatizar la educación: el gobierno se desatendería de la atención económica de las escuelas y la manutención caerían en manos de los padres de familia a nivel nacional.
  • Resaltar una ausencia incomprensible e imperdonable: la del propio magisterio. ¿A quién se le ocurrió no contar con la participación de los maestros en dicha reforma? Es una paradoja que un sector tan grande e importante no haya participado de una manera activa en el diseño y la implantación de la propuesta educativa. La supuesta reforma fue diseñada desde los escritorios de los políticos y de unos pretendidos expertos, quienes obviamente se encontraban muy lejos de la praxis educativa.
  • Es importante hacer notar la presencia de entidades para empresariales, como “Mexicanos Primero”, que ha logrado imponer sus puntos de vista y que se ha convertido en un grupo de presión para la toma de decisiones: hoy la voz empresarial tiene una mayor presencia que las voces de los maestros.
  • La intención ha sido siempre evaluar a los maestros para poder correrlos. Aunque formalmente se hable de la calidad de un buen docente, en realidad el tema central es que la evaluación habilita al gobierno para despedir profesores. La muestra más clara es lo que pasó dos días antes y un día después de las elecciones: el gobierno calmó las aguas políticas con la suspensión indefinida, solo para volver a agitar el avispero una vez concluidas las elecciones.
  • Por su parte, la SEP está hablando hoy de “aplicación de exámenes” y no de evaluación. Y hay que agregar que no se está capacitando ni para esta evaluación, ni hay transparencia en el proceso y ni la certeza de si se pasará o no el examen. O tan siquiera el derecho a revisión o replica. No hay Transparencia.

¿Cuál sería la salida?

  • Lo que ha estado haciendo falta en el tema educativo es inteligencia. Acompañada, por supuesto, de justicia social, planteamientos democráticos y una propuesta educativa de calidad, entendida en términos sustantivos y no meramente administrativos.
  • Hoy se vive una suerte de “alineación” en la visión de los actores que hegemonizan el poder educativo en México, incluyendo al secretario de Educación, al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), a la asociación Mexicanos Primero y a otras asociaciones privadas que giran en torno a la propuesta gubernamental. Y no se trata de negar la voz a ninguno de ellos. En el concierto de la democracia son necesarias todas las posiciones. Sin embargo, resulta inaceptable que sean las únicas voces. Hacen falta otras posiciones que puedan contribuir a la construcción de un discurso educativo más informado en términos académicos y más comprometidos en términos sociales.
  • Uno de los problemas fundamentales de la reforma es que no se han generado los consensos necesarios. Escuchar a los maestros e incluir sus planteamientos permitirá que las propuestas puedan aspirar a una mayor legitimidad. Pero ¿Lo hicieron? Nunca ha ocurrido.
  • Una condición ineludible es replantear la relación entre las autoridades educativas y los maestros; establecer un diálogo serio y respetuoso con sus representantes. La etiqueta de “revoltosos”, “rijosos” y “maestros güevones” es claramente autoritaria y, por si fuera poco, absolutamente ineficaz para contener al movimiento magisterial de oposición.
  • La evaluación no debería ser individualizada. Es incorrecto pensar que los maestros mejoran a través de sistemas de evaluación individualizados. Si queremos que la evaluación realmente tenga impacto en la mejora del trabajo educativo, tenemos que tomar a la escuela en su conjunto como unidad de evaluación. De este modo, podremos comparar una escuela con otra que realmente sea comparable. Esto nos permitiría preguntarnos por qué se producen resultados distintos bajo condiciones similares.
  • En Chile se dedicaron dos años a discutir con los profesores cómo podían armar un sistema de evaluación. A lo que llegaron fue a un esquema voluntario, donde el profesor se inscribe y solicita la evaluación, que dura nueve meses. El periodo es largo porque el sistema evalúa la práctica docente, no solo lo que se pueda contestar en un examen ¡Así se hacen las cosas!
  • Se entiende que el propósito de la evaluación es resolver situaciones complejas como la relación del sindicato de maestros con el gobierno. Esta relación implica abordar temas como la eliminación de las plazas automáticas y corregir los mecanismos para ascender en la carrera magisterial y la gestión misma de la carrera magisterial, entonces ¿esto es una reforma educativa? Mas bien se ve a todas luces que es una reforma laboral.
  • Nadie discute que se debe evaluar, pero la pregunta es si la evaluación resolverá los problemas educativos del país. Creemos que no los va a resolver y que este momento es una excelente oportunidad para clarificar cuáles son sus verdaderas intenciones.
  • Lo que la sociedad define como “evaluación” está claramente identificado con “examen”, y el examen con asignar una calificación; entonces, la evaluación se entiende como una clasificación. El problema es que socialmente todos compartimos esa idea. Al hijo no se le pregunta qué aprendió, sino cuánto sacó. Pero el examen es solo una de tantas opciones para acercarnos a obtener información sobre un conjunto de habilidades.
  • Por otro lado, las acciones que se diseñan tienen que responder al contexto. No es lo mismo evaluar un conjunto pequeño de maestros que un millón 400 mil. Y esta enorme cantidad, además, está distribuida en un territorio muy amplio; algunas escuelas todavía tienen muchas dificultades de acceso y ni se diga lo mínimo necesario para atender decentemente a nuestros alumnos.

El tiempo se ha llegado, las evaluaciones a los maestros se van a realizar, y sí, la incertidumbre de poder continuar, de estar en la permanencia, es algo que zozobra a mas de uno…

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