¿Los gritos dañan a los niños? Una respuesta psicológica

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Quiero comenzar con una reflexión personal que los invito a realizar. ¿Ustedes como se sienten cuando alguien a quien aman o que tiene poder sobre ustedes les grita?

Mi sensación es de impotencia, desamor y también de furia, que puede ser contenida o puede estallar. Pero uno que es adulto y se puede comprender que esa otra persona está actuando mal, no tiene control sobre ella misma, está desbordada. Pero se entiende porque uno es adulto. Un niño no puede.

Sin embargo, si esa persona actúa habitualmente gritando cuando hay un conflicto entre nosotros se reconoce que tiene una pauta de comunicación violenta, que agrede y posiblemente alejarme para poner espacio para evitar tener que defenderse o enfadarse.

¿Gritamos para dominar el niño?

Utilizamos el grito para atemorizar, activar el miedo en los niños y, desde esa emoción, conseguir nuestro objetivo (que se estén quietos, que coman, que se duerman, que se vistan, etc). Con esto se quiere decir que el grito es violento, pero no que todos los padres que gritan sean violentos. Estoy refiriéndome al acto, no se juzga a la persona.

Todos gritamos alguna vez. La clave está en ser capaces de reconocer ante nuestros hijos que no tenemos derecho a hacerlo, que ellos no deben permitirlo, que nos hemos equivocado, pedirles perdón y comprometernos a intentar no repetirlo. Emocionalmente, los gritos afectan negativamente a la autovaloración y la autoestima del niño. También repercuten en su sensación de seguridad, pues les genera mucha inseguridad.

¿Cómo podemos mejorar los padres?

Para gestionar mejor las situaciones que nos incitan a gritar habitualmente, es importante en primer lugar que tomemos conciencia de que no queremos gritar a nuestros hijos, pues ellos merecen ser respetados. En segundo lugar, es importante que nos comprometamos con nosotros mismos para intentar dejar de hacerlo. Existen diversas técnicas que ayudan a evitar los gritos. La relajación y reducir el estrés en general es muy eficaz.

Parece bastante evidente que gritar a los hijos les hace daño emocional y psicológico, así que tenemos una magnífica razón para dejar de hacerlo, hay que protegerlos.

2 Comentarios

    • Y es una reflexión que nos ayuda a ser mejores como padres, no nacimos sabiéndolo…
      Muchas por dejarnos sus comentarios ¡saludos!

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