“He vivido una vida repleta de problemas, pero no son nada comparado con los problemas que tuvo que afrontarse mi padre para lograr que mi vida empezase”

El próximo Domingo 17, celebramos el Día del Padre, dejen puntualizar lo que Germán Dehesa lo consideraba como “una especie de premio de consolación para los papás y una oportunidad de sacar un poco más de dinero”, bueeno. Quienes han analizado la cultura de la familia mexicana, entre ellos Octavio Paz, señalan que el mexicano vive con un padre ausente, que admira, pero lo intimida, y una madre presente, que adora, pero que a veces no tolera. La verdad es que en México y el mundo el padre ha sido siempre una figura, si no ausente, por lo menos más distante que la madre. En los últimos tiempos la separación de papeles se ha hecho más marcada por la frecuencia con la que los niños crecen en hogares divididos o encabezados solamente por una mujer. Algunos han llegado a pensar que la figura paterna es prescindible. Lo ideal es tener a un padre, pero los niños pueden desarrollarse muy bien sin él, afirman.

Y no hay duda de que los niños son muy resistentes. Aguantan no ya la ausencia de un padre sino hasta la presencia de un mal padre. Un individuo puede superar esta carencia, e incluso sublimarla para superarse y destacar en la sociedad; pero las comunidades con padres ausentes tienen de manera consistente un peor desempeño educativo y una mayor pobreza y violencia.

Quizá el padre verdadero sí es prescindible. El padre es también un objeto de admiración, alguien que ayuda a construir un proyecto de vida. Los niños que tienen un padre trabajador, por ejemplo, tienden a volverse trabajadores; los que ven indolencia en el padre no tardan mucho en imitarla.

Para una niña, por otra parte, el padre es el primer amor y muchas veces el que marca las relaciones afectivas que tendrá a lo largo de la vida. Un padre golpeador hace que su hija suponga que recibir golpes de un hombre es algo natural.

Mucho de lo que somos proviene de la figura paterna. Por eso es tan importante que los hombres en México aprendamos a ser padres responsables.

Algunos ya no tienen a su Papá, pero es un buen momento para recordarlo y reflexionar, si todavía lo tienen, ámenlo, denle muchos abrazos y ¡apapachenlo!.

Mi querido viejo, mi Papá, gracias  a él y a sus enseñanzas, soy lo que soy; no queda mas que decir “entre más años tengo, mas quiero y entiendo a mi Padre” ¡Feliz Día Papás”

La última y nos vamos

Quiero dejar un par de videos, aclarando, no es hacer publicidad 🙂 es el mensaje implicito en estos videos, la verdad que me llenan de felicidad ¡saludos!

httpv://www.youtube.com/watch?v=mxB9elbUqOI httpv://www.youtube.com/watch?v=Z4zAO51KdQs